Escuchar y leer
Regis Prograis cuelga los guantes a los 37 años tras una dura batalla contra Conor Benn, donde admitió haber peleado con múltiples lesiones. Esta revelación pone en perspectiva el sacrificio del excampeón mundial y lo que significa competir en la élite del boxeo.
Prograis, con un récord de 30 victorias, 24 por KO, y 4 derrotas, llegó al combate en Londres lidiando con problemas en la mano, mandíbula, costillas y uno de sus ojos. A pesar de su estado físico comprometido, decidió subir al ring, enfrentándose a la presión de un gran público. "Estaba aterrorizado", confesó, y reconoció que pensó en no pelear. Sin embargo, ya había tomado la decisión de retirarse antes del combate, considerándolo su última pelea.
El estadounidense destacó que, aunque las lesiones le causaron desgaste, no las consideró determinantes en el resultado. Con su adiós, Prograis deja el legado de un boxeador tenaz y competitivo, que decidió enfrentar riesgos importantes en su despedida. Su carrera, marcada por dos etapas como campeón del peso superligero, cierra un capítulo significativo en el deporte.

Comentarios (0)