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Max Verstappen hace la amarga constatación de que Red Bull no puede competir con Mercedes y Ferrari por el momento. Después de un sexto lugar en el Gran Premio de Australia, a 54 segundos del ganador George Russell, el piloto neerlandés admite que hay una brecha demasiado grande. Su clasificación catastrófica, con una Q1 fallida, lo relegó al 20º lugar en la parrilla. A pesar del prometedor potencial de su compañero de equipo Isack Hadjar, que logró el tercer lugar en clasificación, la falta de velocidad del RB22 es evidente. Verstappen destaca los problemas de gestión de las baterías, que complicaron la salida. Espera que se encuentren soluciones con la FIA para evitar salir con una batería al 0 %. Analiza la situación con cautela, señalando que la lucha por el podio aún parece estar fuera del alcance de Red Bull.

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