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Max Verstappen suena la alarma después del Sprint del Gran Premio de China. El piloto de Red Bull califica su RB22 de "incontrolable". Partiendo desde la octava posición, su mal inicio lo empuja al fondo del pelotón. Incapaz de remontar, Verstappen termina en novena posición, sin sumar puntos. Menciona problemas de equilibrio y un desgaste excesivo de los neumáticos, condiciones que impiden a su equipo competir con los líderes. Su análisis es contundente: "Todo lo que podía salir mal salió mal." Destaca que el coche es "imposible de conducir" y se queda cerca de dos segundos por vuelta detrás de los mejores. Giedo van der Garde, consultor de Viaplay, confirma la difícil situación de Red Bull, mencionando un subviraje y un desequilibrio evidente. El equipo de Milton Keynes debe reaccionar rápidamente antes de la clasificación.

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