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Max Verstappen pone su futuro en la Fórmula 1 en manos de la FIA. Quédense con nosotros para descubrir por qué esta posición podría cambiar la próxima temporada.
El piloto de Red Bull, siempre crítico con la regulación de motores de esta temporada, pide un reequilibrio entre la potencia térmica y la eléctrica. En Mónaco, Verstappen expresa su confianza en la FIA para tomar decisiones cruciales sobre el futuro de la F1. Cuestiona una regulación que considera demasiado centrada en la gestión de la energía, a veces llamándola anti-carrera. Después de su tercer lugar en el Gran Premio de Canadá, menciona una necesidad urgente de ajustar la relación entre el motor térmico y el eléctrico a 60/40, a favor del motor de combustión.
Circulan rumores sobre la oposición de Ferrari y Audi a cualquier cambio antes de 2028. Al ser interrogado sobre las discusiones en curso, Verstappen aclara que ya no busca influir en las negociaciones, dejando esa responsabilidad a la FIA. A pesar de sus reservas sobre la regulación actual, se alegra de la apertura del diálogo con la FIA, subrayando la importancia de las reuniones para evitar controversias futuras. Esta evolución podría redefinir las relaciones entre los pilotos y las autoridades, un tema crucial para el resto de la temporada.

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