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Thibaut Courtois brilla con luz propia en la repesca de la Champions. Ante el Benfica, el portero del Real Madrid realiza cuatro paradas cruciales, pero una se roba el show. En el minuto 36, con el marcador 1-1, Richard Ríos dispara desde la frontal. Courtois, ágil a pesar de su altura de dos metros, reacciona con una mano salvadora, pegada al césped. Esta acción, un claro ejemplo de sus reflejos excepcionales, demuestra su capacidad para afrontar situaciones complejas. Courtois, que ha aprendido la técnica del “sweep the leg” durante su paso por Londres, sigue siendo un bastión en la portería madridista. Su actuación es clave para el avance del equipo en Europa.

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