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Pep Guardiola siente la presión tras el empate 1-1 del Manchester City contra el West Ham. Desde la grada del London Stadium, el técnico no se separa de su teléfono, recibiendo constantes llamadas del banquillo. Dos puntos se escapan y la lucha por la Premier League se complica. Mientras tanto, el Arsenal cumple con su parte, venciendo 2-0 al Everton y ampliando la ventaja en la tabla. Guardiola, a pesar de la distancia, muestra su frustración. La batalla por el título está más reñida que nunca. La próxima jornada será crucial para los citizens.

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