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El Real Madrid sufre otro golpe en LaLiga que puede ser decisivo. Si el Barcelona gana al Espanyol, se aleja a nueve puntos de los blancos con solo siete partidos restantes. El empate ante el Girona dejó un momento impactante: Kylian Mbappé terminó con sangre en la frente tras un codazo de Vítor Reis. Esta jugada, considerada penalti por el experto arbitral Iturralde González, no fue sancionada y el VAR no intervino. La polémica se intensifica con la falta de atención a esta acción crucial que pudo cambiar el rumbo del partido. La presión aumenta sobre el Madrid en una temporada donde cada punto cuenta. La situación se complica y el Clásico se convierte en un duelo vital.

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