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Gerard Piqué, máximo accionista del Andorra, ejerce un poder notable en el club, aunque no ocupa el cargo de presidente. Aquí te explicamos cómo su influencia puede cambiar la dinámica del equipo. Ferran Vilaseca es quien dirige oficialmente, pero Piqué no se ha limitado a ser un inversor pasivo. La temporada pasada, tras la salida de Ferran Costa, se integró al cuerpo técnico para apoyar a Beto Company, contribuyendo al ascenso a Segunda. En esta campaña, tras la marcha de Ibai Gómez, vuelve a asumir un rol activo, colaborando con Carles Manso y siendo una presencia constante en los partidos del equipo del Principado. La dualidad de su papel como accionista y asistente técnico plantea preguntas sobre el equilibrio en la gestión del Andorra.

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