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George Russell se impone en el Gran Premio de Australia, ofreciendo a Mercedes F1 una victoria decisiva con una estrategia audaz. Los pilotos de Mercedes, tras un largo stint de 46 vueltas con neumáticos duros, supieron aprovechar las periodos de coche de seguridad virtual. Russell y su compañero cambian de neumáticos medios a duros, optando por una única parada, lo que resulta ser una decisión acertada. Dario Marrafuschi, director de competición en Pirelli, destaca que esta estrategia de una parada era la única viable para ganar la carrera. También señala que el C3 mostró una gran resistencia, permitiendo a los pilotos gestionar la degradación. Las Ferrari, por su parte, sufren un golpe duro con un ritmo menos sólido y un timing desafortunado en las neutralizaciones. Los equipos deben adaptarse ahora a las evoluciones técnicas de esta temporada, con circuitos más exigentes por delante.

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